Edgardo Broner
@ebroner
La desilusión del sábado en Puerto La Cruz hizo difícil dormir esa noche. La repetición de las imágenes planteaba interrogantes por la nueva oportunidad que había pasado de largo frente a los chilenos. El repaso de los antecedentes mostraba a una selección lanzada al ataque, que terminaba pagando por su desequilibrio. Eso influyó en las decisiones de César Farías, que desde hacía un mes anunciaba que un punto no era malo y esa idea estaba en la mente de los jugadores. Tampoco se sumó y otra vez se padeció en los minutos finales. Después de que se proclama que la clave es hacerse fuerte en casa, dio rabia ver una vinotinto tan cautelosa frente a un rival con debilidades.





