Archivos por Etiqueta: El Nacional

Cliché de oro

3 jun

“El periodista debe reflexionar sobre el uso de las frases hechas y los estereotipos y cambiarlas por nuevas expresiones. El abuso de estas expresiones representan y reflejan el empobrecimiento del vocabulario y la falta de expresividad del comunicador”.

Juan Tomás Frutos (Universidad de Murcia)

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El cumpleaños de Vizquel

24 abr

Pablo Amair

Cada vez que mi hijo me hace una pregunta me emociono. Y la pregunta que me hizo hoy me desbordó el entusiasmo. Se me acercó, con sus 7 años y sus pestañas largas, a preguntarme por Omar Vizquel. Leyó en Internet que está de cumpleaños y quiso preguntarme a mí. El orgullo me infló el pecho y ahora les diré el porqué.

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No beber de la fuente

10 feb

Carlos Valmore Rodríguez
@CarlosValmore

Leí recientemente un post de Amair referido al honor periodístico y me gustaría hacer un comentario sobre uno de los temas a los cuales se refirió: el de los viajes por invitación de la fuente. Me motivó la cuestión porque creo que brinda la oportunidad de dar un debate de altura sobre nuestra profesión. Dentro del blog hemos discutido vehementemente sobre eso y cada quien vertió su opinión, que es respetable. Yo tengo la mía y quiero exponerla aquí. En principio, estoy en contra de aceptar invitaciones hechas por quienes son nuestros informantes. No porque tolerarlas sea un pecado en sí, sino porque ese proceder puede prestarse a legítimas suspicacias, amén de que se corre el riesgo de que periodistas sin suficiente integridad o firmeza de carácter pierdan una de las piezas más importantes de su armadura: la combatividad. En suma, no es pecado consentirlas, pero definitivamente las invitaciones colocan al reportero en ocasión de pecar. No obstante, es posible vencer a la tentación, y voy a poner un caso que lo ilustra perfectamente.

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Sistema y graduandos

23 ene

Daniel Chapela
@dchapela

La victoria de Estados Unidos en el amistoso del pasado sábado moverá la clasificación en el ranking de la FIFA y dejará algunas conclusiones de utilidad al cuerpo técnico vinotinto. Evaluaciones individuales, variantes futuras, elementos a incorporar en el proceso y una nueva versión del debate respecto al sistema 4-3-3 (o 4-1-4-1 si se quiere ir más al detalle) que tanta comidilla dio en 2010. Desde la valoración que solo se ciñe al juego, habrá que concluir que la selección fue claramente superada por su rival y que Leo Morales fue el héroe en Phoenix con varias paradas de mérito.

El partido revivió los peores recuerdos del año que antecedió a la Copa América de Argentina. Lagunas colectivas, deficiencias en la mecanización de movimientos, problemas de elaboración y escasa profundidad fueron el sino de un equipo que corrió mucho pero no corrió bien. Los locales desbordaron en cada transición ofensiva aprovechando las amplias zonas libres que Venezuela cedía por no saber cómo ocuparlas. Puede simplificarse el análisis y afirmar que hubo gruesas concesiones defensivas, pero en la amplitud de la lectura habrá que detenerse también en la respuesta que brindó el grupo cuando manejó la pelota y concluir que tampoco atacó con criterio.

Hay condicionantes en la evaluación, vinculadas al escaso tiempo de trabajo de los convocados. No se trata del plantel que compite en las eliminatorias y eso rebaja el nivel de exigencia. César Farías marca el camino con la actividad permanente y la observación de primera mano de nuevos elementos; pero el planteamiento no ayudó a que brillaran nombres que pudieran integrar futuros llamados. La selección ejecuta un módulo que ya conoce de memoria y da la impresión que quien se sume debe asimilarlo como primer paso en la integración táctica.

Miguel Mea Vitali fue de los que más padeció por el plan llevado a cabo en Estados Unidos. Como le pasó muchas veces a Tomás Rincón cuando el 4-3-3 era una bandera, al volante del Lara le tocó cubrir grandes sectores de terreno, con el agravante de no poder explotar lo mejor de sus características. Los desequilibrios y la pesada faena de cuidar sus espaldas y tapar los costados, lo arrastraron. Es una pieza con la que el entrenador cuenta para cubrir la baja de Franklin Lucena en la reanudación del premundial, de allí que acaparara miradas.

Andrés Rouga cumplió en una función a la que debe readaptarse para conseguir un lugar. Defender con orden es una responsabilidad que comienza en el primer atacante y termina en el arquero, lo que inhabilita para detenerse en elementos puntuales que expliquen el naufragio. El hombre de Táchira, desde el lateral izquierdo, estuvo más ocupado en custodiar su sector que en intentar la aventura de pasar de la mitad de la cancha. Es preciso con el balón y eso ayuda a que, con la colaboración de mediocampistas dinámicos, pueda ser una buena alternativa en la salida desde el fondo. Con las dudas que rodean a Gabriel Cichero y la opción de enriquecer esa demarcación, Rouga será una buena adición para la Vinotinto.

El tercero de los examinados fue Edgar Pérez-Greco. Respondió con un buen primer tiempo contra Costa Rica en Barquisimeto, pero en Arizona apenas pudo conectar con quienes debían generar juego desde el medio. Hizo dupla con Alejandro Moreno y ambos padecieron del mismo mal.

En dos días volverán a abrirse las aulas para enfrentar a México en Houston. Los promedios podrían subir y la lista de aprobados ampliarse para cuando los exámenes dejen de ser exploratorios y cuenten los puntos en la calificación.

Columna publicada en el diario El Nacional (23/1/12)

Para importar La Masía

10 ene

Daniel Chapela
@dchapela

El hilo que une al Brasil de 1970 y 1982 con la versión actual del Barcelona ya arrojó sus primeras consecuencias. La goleada que el equipo de Pep Guardiola le endosó al Santos en la final del Mundial de Clubes 2011, provocó un debate en el gigante del Sur del que participaron periodistas, dirigentes, entrenadores de clubes y hasta el seleccionador, Mano Menezes. El tema: cómo volver a las raíces y rescatar el eslabón perdido en el limbo resultadista.

La primera resolución fue anunciada hace pocos días por el propio Santos. Habrá medidas profundas para reformar todo el sistema de divisiones inferiores del cuadro que hizo grande Pelé, con el fin de promover y desarrollar un estilo más cercano e identificable. Los Neymar siguen surgiendo, pero el culto al talento individual absorbió el cuidado por la idea. Con La Masía –esa marca que el Barsa ha hecho universal– como norte, el camino a seguir lo señala ese ideario macerado y perfeccionado tras dos décadas de trabajo coherente. No con el fin de construir un clon sino de absorber parte de su esencia.

El modelo instaurado por el Barcelona para el trabajo de sus fuerzas básicas no es trasladable a otros contextos. Su patrón conceptual tiene un origen singular que se vincula a la idiosincrasia de la sociedad catalana, de la institución y de quienes se forman en ella. Pero aspectos más estructurales como organización; elección de futbolistas y técnicos que respondan a una manera de entender el juego; metodologías de entrenamiento, preparación física y fisioterapia que sigan esos mismos parámetros; y una política clara de promoción de las figuras emergentes hacia la alta competencia en los momentos indicados, sí pueden ser parámetros referenciales en otros contextos.

En nuestro medio, Caracas FC es el paradigma de esto por la apuesta sobre la que pretende sostener su funcionamiento. Ningún equipo en Venezuela invierte tanto capital monetario y humano para hacer de la cantera el punto de partida, el leit motiv de su filosofía. La diferencia estriba en los motivos. Mientras el Barsa se sostiene en sus cosechas para, a partir de la sublimación de una estética, imponer autoridad sobre sus rivales en España y Europa, los rojos dirigen sus esfuerzos hacia la exposición de sus piezas de más valor para acudir a mercados que las adquieran y dejen fondos que sostengan su economía.

La semana pasada fueron Alexander González y Josef Martínez, ambos transferidos al Young Boys de Suiza sin haber alcanzado aún los 20 años de edad. Antes fueron Ronald Vargas, Roberto Rosales y tantos otros que siguieron esa senda. Las ventas generan capital que luego se reinvierte en las bases, aminora el déficit y abre espacios para quienes piden paso en los conjuntos menores. Lo que queda por verse es si eso será suficiente para que lo deportivo no se vea afectado. El Caracas no ha podido titularse en los tres últimos torneos cortos y sus once coronas le exigen presencia constante en la Copa Libertadores. Dando vueltas olímpicas el modelo es sostenible en el tiempo; sin esas alegrías, la estabilidad siempre estará en riesgo.

Mientras consolida su proyecto, el Rojo debe ir encontrando la medida justa. Vender antes de tiempo o acelerar los procesos de maduración de sus valores, son riesgos que deben ser cada vez más calculados. Santos y su búsqueda, alumbrada desde La Masía, representa un aviso. Y aunque no hay una ruta única para garantizar el éxito, es el mejor espejo en el que mirarse.

Columna publicada en el diario El Nacional (9/1/12)

El goleador impasible

20 dic

Daniel Chapela
@dchapela

Llega de puntillas procurando que no chirríen las puertas ni cruja el suelo con sus pasos. Su andar sigiloso lo hace imperceptible a las miradas más escrutadoras. Conoce cada rincón del terreno que pisa y es capaz de andar a oscuras memorizando paredes y muebles. Tiene las coordenadas claras: para sobrevivir en silencio al ruido estridente de la parafernalia futbolera hay que camuflarse en los espacios libres, adiestrar la intuición y ajustar la puntería cuando el rugir del entorno y el galope de las pulsaciones alteran el pulso y nublan la mirada.

Edgar Pérez Greco tiene el perfil de aquellos que escriben la historia con la letra pequeña de los anti héroes. Jugador de amplia capacidad táctica y fino instinto goleador, ha vivido siempre alejado de la rimbombancia. Subvalorado por técnicos y analistas, labró su presente sin apenas alzar la voz. Con el Lara de Eduardo Saragó redondeó el mejor torneo de su carrera y acumuló distinciones para ser electo como la pieza más valiosa del Apertura 2011.

Sus siete goles son apenas un dato si se atiende a los notables registros ofensivos que dejó el equipo. En el detalle, representaron bastante más: cada tanto suyo fue decisivo para resolver duelos incómodos que muchas veces dibujan el límite entre quien celebra y quien lamenta haberse quedado a un paso. Saragó exprimió al máximo su versatilidad: fue centrocampista izquierdo, media punta y hasta volante de primera línea. Un todoterreno que aúna técnica con conocimiento del juego. Como los grandes ejecutantes, no ocupa el espacio sino que aparece en él. Y cuando eso ocurre en el área casi siempre es gol.

Tachirense, nieto de uno de los fundadores del Aurinegro, debutó en el club que lleva en el alma de la mano de César Farías. Más tarde Manuel Plasencia le daría continuidad como segundo atacante por detrás de Alexander Rondón o Anderson Arias. Se hizo imprescindible, superó una dura lesión y acabó adquiriendo ese efímero reconocimiento que los inquilinos de Pueblo Nuevo suelen otorgar a las figuras de la tierra. Una especie de fagocitosis que devora futuros ídolos y de la que solo se libran algunos elegidos.

Al “Flaco” le incomoda la estridencia y su piel es sensible al reproche hiriente de la hinchada. Por eso, después de celebrar con Táchira la séptima estrella y de haber contribuido con un gol en Barinas que definió la final contra Zamora, optó por dar el salto a Cabudare y vivir allí este renacer en su confianza.

Taciturno, apegado a la familia de la que heredó valores muy arraigados en su personalidad, tiene ese saber estar en el que es más importante escuchar que decir. Por eso resulta difícil descifrar sus estados de ánimo y no hay entrenador que pueda testificar un episodio conflictivo con él como protagonista. Ni siquiera Richard Páez, quien le produjo una de las grandes frustraciones de su carrera deportiva. En su primera convocatoria vinotinto para un amistoso contra Uruguay en septiembre de 2006, le dio la alternativa como sustituto de Alejandro Guerra en el segundo tiempo y pocos minutos después lo retiró de la cancha por Gregory Lancken. Una cachetada que abrió un amplio paréntesis, roto con el llamado para el choque contra Costa Rica de este jueves.

Volverá sobre sus pisadas. Invitado a la fiesta del campeón, se irá antes que nadie para refugiarse con los suyos en ese espacio en el que el silencio reconforta. Y aparecerá de nuevo la necesidad de decir sobre el césped lo que su impasibilidad oculta para aquellos que todavía no han aprendido a descifrarlo.

Blog: http://deprimera-dchapela.blogspot.com/

Columna publicada en el diario El Nacional (19/12/11)

Galería

Un camino, un periodismo

1 dic

Pablo Amair

El Clásico Mundial de Béisbol ha enseñado varios escenarios para debatir sobre el periodismo. Antes con las pitas a Magglio y el deber de los cronistas de abordar el tema; después con el silencio que manager y jugadores ofrecieron a la prensa venezolana.

Del segundo rescato un par de opiniones.

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Fanáticos, por la otra puerta

1 dic

Pablo Amair

El fútbol es subjetivo. Un deporte que no se desvive por la estadística permite que cada persona lo lea a su antojo: defendió bien, mereció ganar; tuvo más oportunidades de gol, fue justo el triunfo; dominó el balón, enhorabuena el resultado; se metió atrás y no creó, culpa del árbitro; nada hizo en todo el juego, pero celebremos que a mí me gustó lo que vi.

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